La Fundación Santander Creativa quiere que su sede, Enclave Pronillo, se convierta en un semillero de nuevos proyectos culturales en unos momentos en los que el sector necesita más apoyo y para hacer posible ese objetivo, cederá sus espacios a empresas del mundo de la creación, nuevas o ya asentadas.
Las empresas culturales y creativas que quieran «tener su casa» temporalmente en el Palacio de Riva Herrara pueden solicitar ya participar en esta iniciativa.
El pliego de condiciones y el formulario está disponible en la web de la Fundación Santander Creativa y no se fijarán plazos, porque la idea es que sea «algo vivo».
Según han explicado, en rueda de prensa, el concejal de Cultura, César Torrellas y el director de la Fundación, Marcos Díaz, el objetivo de esta propuesta es, en realidad, triple: generar nuevos proyectos de empresas culturales y creativas ya asentadas, ayudar a las nuevas a dar sus primeros pasos y potenciar las relaciones entre empresas «para su enriquecimiento mutuo».
Con esa idea, se prevé crear un espacio de «coworking» para que nuevas empresas del sector puedan trabajar juntas.
Además se cederán puntualmente espacios para presentaciones, reuniones y conferencias, entre otras actividades.
Las condiciones de la cesión se han fijado a partir del diálogo con el sector y el proyecto nace tras la experiencia piloto que se puso en marcha, con buenos resultados, durante 2012, en el que utilizaron los espacios de Enclave Pronillo, para residencias temporales, dos compañías teatrales (Hilo Producciones y Quasar Teatro) y el artista Sebastián Cue, cuyas obras aún se exponen en el espacio diáfano del último piso del Palacio de Riva Herrera.
Ese espacio será uno de los que se cederá, junto al aula de 53 metros cuadrados formada por dos espacios anexos insonorizados, que se pretende destinar al «coworking», otras dos aulas de menor tamaño, la capilla del siglo XVI (específicamente para proyectos de vídeo-arte y performance) y el jardín exterior.
Marcos Díaz ha hecho hincapié en el carácter temporal y puntual de las cesiones, porque no se quiere perjudicar a las empresas que han invertido para contar con un espacio propio donde desarrollar su trabajo.
En el caso del «coworking» se plantea un tiempo máximo de un año y en el de las residencias, la duración dependerá de cada proyecto que se pretenda generar.
Además las empresas tendrá que cumplir una serie de contraprestaciones para que la Fundación tenga un retorno.
Otro de sus objetivos es establecer un sistema de medición del resultado de los proyectos que se generen con esta iniciativa pero también de los que promueve Santander Creativa.
Para la Fundación, la próxima instalación del Centro de Innovación Tecnológica de Telefónica en Enclave Pronillo puede ser también una oportunidad para que empresas culturales y tecnológicas establezcan vínculos.
Fuente: Efe