La situación del mercado laboral con respecto a, por ejemplo, el año 2008, no tiene nada que ver con la actual. La rotación es prácticamente inexistente, lo que implica unos nuevos rasgos de personalidad del empleado, que se han transformado en el nuevo reto del departamento de RRHH: la apatía y la desconfianza.
En esta nueva situación, el empleado actúa conforme al miedo a perder el empleo, y esto conlleva la merma total de innovación y compromiso en la empresa, asegura David Cru, Coach y Director del Instituto Europeo del Coaching (IEC).
Según David Cru, “el miedo al fracaso conlleva la no participación. Hacer lo máximo para no estar en riesgo de perder el trabajo y el mínimo para destacar. No es lo mejor para el crecimiento de la empresa”.
Fuente y más info: RRHHPress
