Esta cantidad incluye 7,5 millones para la formación de desempleados, 0,5 millones para la formación de autónomos y desempleados de sectores en crisis y 1,4 millones para la concesión de becas de movilidad y conciliación.
La conesjera de Economía y Empleo ha resaltado que las acciones formativas cuentan con tres características fundamentales: la apuesta por la formación en entornos que generen empleo estable y de calidad; su vinculación a la obtención de certificados de profesionalidad y, finalmente, la formación de futuros trabajadores vinculados a sectores estratégicos encuadrados en InverCantabria.
Estas iniciativas del Gobierno de Cantabria incluyen, por vez primera, la orientación de la formación hacia la acreditación profesional y la ratificación de las competencias profesionales que van a adquirir estas personas dentro de sus procesos formativos.
El salto cualitativo es que ahora se puede acreditar profesionalmente, a través de estas acciones formativas, y se puede hacer de manera total (desarrollando totalmente la cualificación profesional) o bien mediante las acreditaciones parciales (la persona desempleada puede iniciar un itinerario de manera ajustada a su disponibilidad de tiempo y a sus propias características).