Buscar empleo es un empleo. Imponte un horario; madruga y arréglate. Dedica tiempo a inscribirte en ofertas, queda con tus contactos, haz ‘networking’, acude a ferias y haz balance al final del día.
Sincronicemos relojes. Tenemos una misión que cumplir y aunque muchos te dirán que ésta es imposible no te dejes engañar: puedes encontrar un empleo a tu medida si sabes organizar tu tiempo.
Una vez pasado el duelo (a nadie le gusta encontrarse en situación de desempleo) toca ponerse las pilas evitando, en la medida de lo posible, sufrir el llamado efecto champagne, que no es más que la sensación de desánimo que se produce cuando se comienza la búsqueda de empleo con mucha fuerza y excesivo entusiasmo sin obtener resultados en el corto plazo. Tampoco conviene disparar a discreción a multitud de empresas sin ningún tipo de filtro. De ahí que lo ideal sea trazar una estrategia y dividir bien tu tiempo. Pongamos que hablamos de ocho horas.
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