¿Por qué mi Internet va más lento de lo que debería?
La velocidad real y la teórica de acceso a la Red vienen condicionadas por aspectos físicos y de servicio del proveedor.
Contratamos el acceso a Internet de 10 «megas» (megabits por segundo) con un operador solvente. Viene el técnico, instala el acceso y el router para conectarnos. Pero comprobamos que, en lugar de esos diez megas, recibimos en realidad entre seis y ocho, y rara vez se alcanza el teórico prometido. Cambiamos de operador y sucede lo mismo. ¿Por qué no podemos tener todo el ADSL que se nos promete? ¿A qué se debe esta diferencia entre la velocidad real y la teórica de acceso a la Red desde nuestra casa?
Antes de ver los factores técnicos y físicos que condicionan la velocidad con la que la información digital llega al ordenador (hablamos de acceso por cable o conexión Ethernet pero no de wifi, que tiene una gran inestabilidad por pérdida de señal), es necesario puntualizar que los operadores no engañan al ofrecer una conexión determinada, ya que incluyen la preposición «hasta» para especificar los «megas» que se tendrán.
Al principio, esta especificación no se incluía y muchos usuarios confundían las velocidades teórica y real. Pero a raíz de las protestas de los clientes, las operadoras se ven obligadas desde hace años por ley a la inclusión de este matiz, si no quieren cometer una falta de publicidad engañosa. Así pues, se admite de forma explícita que nunca se puede ofrecer la velocidad de acceso que en teoría podría proporcionar una instalación de red. ¿Por qué?
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