España es un país de ingeniosos; las creaciones de algunos inventores ganan premios internacionales. La falta de inversión les aboca a financiarse con capital extranjero.
El aire acondicionado se inventó en España en el siglo XVI. No el mismo que se utiliza hoy en día, sino la base científica de este artilugio refrescante. Su autor, el inventor Jerónimo de Ayanz y Beaumont, también diseñó la primera bomba de vapor y una primigenia escafandra de buceo. “Era un genio; el Leonardo español”, dice Enrique Villacé, presidente de Asociación de Inventores de España (AIE), organización sin ánimo de lucro que asesora a aquellos que tienen una genial ocurrencia. Pero poca gente conoce la historia de Ayanz. “Así como España es un país muy ingenioso, atendiendo el número de artículos científicos publicados anualmente en revistas especializadas, su índice de patentes es bajo”, continúa Villacé.
Fuente y más información El País
